La seguridad de la información es el conjunto de políticas, controles y procesos que protegen los datos —digitales y físicos— durante todo su ciclo de vida para mantener confidencialidad, integridad y disponibilidad. En la práctica, es la base de la ciberseguridad empresarial: define qué datos importan, quién puede acceder y cómo se resguardan (cifrado, copias, monitoreo) y se recuperan ante incidentes.
¿Por qué importa hoy? Porque una brecha ya no es un susto menor: en 2025, el coste medio global de un incidente de datos se situó en USD 4,4 millones. Y el factor humano sigue pesando: el 68% de las brechas tiene algún componente humano (phishing, contraseñas robadas o errores). Estos números explican por qué las empresas que invierten medidas de protección de la información reducen impacto y tiempo de recuperación. En este artículo verás qué es, por qué importa y cómo implementar 10 medidas concretas para reducir riesgo y proteger infromación crítica de la organización y sus clientes.
Fuente: IBM. Cost of a Data Breach Report 2025.
- ¿Qué es la seguridad de la información?
- 10 medidas de seguridad para proteger la información
- 1. Inventario y clasificación de la información
- 2. Accesos con MFA y mínimo privilegio
- 3. Cifrado y protección de datos en reposo y en tránsito
- 4. Prevención de fuga de datos (DLP) y control del uso compartido
- 5. Gestión de vulnerabilidades y parches con calendario
- 6. Copias de seguridad verificadas y recuperación probada
- 7. Controles de seguridad de la información: registros y monitoreo con alertas
- 8. Seguridad en la nube y repositorios internos
- 9. Retención y destrucción segura de datos
- 10. Gestión de incidentes, terceros y política de seguridad de la información (SGSI)
- Preguntas frecuentes de la seguridad de la información
¿Qué es la seguridad de la información?
La seguridad de la información (a veces abreviada como InfoSec) es el conjunto de políticas, controles y procesos que protegen la información digital y física de una organización: desde datos sensibles de clientes hasta información confidencial del negocio, que puede residir en sistemas informáticos, nubes, redes o dispositivos. Hablamos de garantizar confidencialidad, integridad y disponibilidad (la famosa tríada de los pilares de la seguridad de la información): solo usuarios autorizados acceden a lo que corresponde (acceso a la información), los datos se mantienen íntegros y los servicios siguen operando.
¿Cuál es el objetivo y por qué es importante la seguridad de la información?
El objetivo de la seguridad de la información es proteger la información contra posibles riesgos: accesos no autorizados, cambios indebidos, pérdida o indisponibilidad. Esto aplica por igual a información de la empresa y a información personal de clientes. La seguridad de la información es importante porque además de evitar pérdidas económicas o sanciones regulatorias, una buena política de seguridad de sistemas de información sostiene la reputación y la confianza.
10 medidas de seguridad para proteger la información
Toda empresa o pyme gestiona información crítica; por eso, contar con un plan de seguridad de la información es crucial para reducir incidentes. A continuación, 10 medidas de ciberseguridad que debes tener en cuenta para proteger la información en tus sistemas informáticos.
LECTURA RECOMENDADA: Ciberseguridad para pymes en 2026: cómo la IA puede marcar la diferencia
1. Inventario y clasificación de la información
Antes de aplicar cualquier control, necesitas saber qué información gestionas, dónde está y quién accede. Un inventario claro (documentos, bases de datos, backups, correos y repositorios en nube o red) y una clasificación por sensibilidad permiten priorizar recursos y reducir riesgos reales sobre la información almacenada. Esta base alimenta el resto del plan de seguridad de la información: controles de acceso, cifrado, DLP, retención y gestión de incidentes de ciberseguridad.
Buenas prácticas:
- 🛡️ Haz un inventario por repositorio (nube, red, local) y etiqueta por sensibilidad: datos confidenciales (p. ej., DNI, tarjetas), datos sensibles (salud, finanzas) y datos internos.
- 🛡️ Define niveles de acceso y retención por etiqueta.
- 🛡️ Mantén el inventario actualizado con un ciclo trimestral.
2. Accesos con MFA y mínimo privilegio
Controlar quién accede y a qué es el corazón de la seguridad de la información. Habilitar autenticación multifactor (MFA) – exigir dos o más factores para entrar a los sistemas informáticos (por ejemplo, contraseña + app/token o biometría)- y aplicar mínimo privilegio – dar a cada persona solo los permisos estrictamente necesarios para su rol- garantiza que solo usuarios autorizados entren a los sistemas informáticos y vean lo imprescindible, reduciendo accesos indebidos a datos confidenciales de la empresa. Con políticas claras de control de acceso y revisiones periódicas de permisos, conviertes el “acceso técnico” en un proceso trazable y seguro que eleva tu seguridad informática sin frenar la operación.
Buenas prácticas:
- 🛡️ Habilita autenticación multifactor (MFA) en correo, VPN y apps críticas.
- 🛡️ Aplica mínimo privilegio y revisiones trimestrales de permisos (altas/bajas).
- 🛡️ Usa roles en lugar de permisos individuales y bloquea cuentas inactivas.
3. Cifrado y protección de datos en reposo y en tránsito
Cifrar los datos es esencial para proteger la información de la empresa y de tus clientes. Aplicar cifrado en reposo —proteger lo que está almacenado en discos de portátiles y servidores, bases de datos y copias de seguridad— y cifrado en tránsito —asegurar todo lo que viaja por la red con TLS/HTTPS, correo con TLS y accesos remotos vía VPN— evita que la información almacenada pueda leerse aunque alguien acceda a los sistemas informáticos o intercepte el tráfico. Con una gestión de claves centralizada —rotación periódica y acceso solo a usuarios autorizados— reduces fugas y manipulaciones sin afectar la operación, reforzando la confidencialidad e integridad como pilares de tu seguridad informática.
Buenas prácticas:
- 🛡️ Cifra el almacenamiento de los equipos y las bases de datos
- 🛡️ Usa conexiones seguras (HTTPS/TLS) en tu web, APIs y correo.
- 🛡️ Gestiona claves de manera centralizada y rota claves sensibles.
4. Prevención de fuga de datos (DLP) y control del uso compartido
La prevención de fuga de datos (DLP) es clave para proteger los datos del negocio. DLP aplica reglas automáticas —detectar y bloquear envíos de información confidencial o datos sensibles como DNI, tarjetas o historiales— en correo electrónico, nube y dispositivos; si alguien intenta sacar información digital fuera de la organización, el sistema avisa o impide la acción. Unido a un control del uso compartido —quién puede compartir, con quién y por cuánto tiempo, con enlaces que caducan y por defecto solo lectura, sin públicos por error— garantizas que solo usuarios autorizados accedan y que cada acceso quede registrado en caso que se necesite para una auditoría de ciberseguridad. Con etiquetas de sensibilidad visibles, límites a descargas desde equipos no gestionados y aprobación para datos críticos, reduces fugas por error o amenazas internas sin frenar la colaboración, reforzando seguridad de sistemas de información día a día.
Buenas prácticas:
- 🛡️ Activa DLP en correo y nube (bloqueo/alerta por envío de datos personales).
- 🛡️ Restringe compartidos públicos y caduca enlaces automáticamente.
- 🛡️Usa etiquetas para información confidencial.
5. Gestión de vulnerabilidades y parches con calendario
La gestión de vulnerabilidades y parches reduce la ventana de exposición de tus sistemas informáticos y protege la información de la empresa y de tus clientes. Consiste en identificar, priorizar y corregir fallos de seguridad de forma continua —inventario de activos y escaneo regular para detectar vulnerabilidades de red, priorización por criticidad/impacto en datos sensibles— y aplicar actualizaciones de seguridad con calendario —ventanas semanales para críticas y mensuales para el resto, con pruebas previas y verificación posterior—. Automatizar parches en sistemas operativos y aplicaciones clave, documentar excepciones con mitigaciones temporales (p. ej., desactivar servicios, segmentar) y registrar cada cambio hacen el proceso trazable y auditable. Con alertas ante nuevas vulnerabilidades de alto riesgo y métricas simples —tiempo medio de parcheo, porcentaje de equipos al día—, recortas drásticamente el riesgo de explotación y refuerzas tu seguridad de tecnologías de la información sin detener la operación.
Buenas prácticas:
- 🛡 ️Implementa un escáner de vulnerabilidades y un calendario de parches (semanal para críticas, mensual para el resto).
- Complementá el escaneo con un pentesting periódico para validar, con pruebas controladas, qué vulnerabilidades son realmente explotables y priorizar parches por impacto.
- 🛡 Agrupa por criticidad (alta/med/baja) y define ventanas de mantenimiento.
- 🛡 Automiza actualizaciones en sistemas operativos y firmware.
6. Copias de seguridad verificadas y recuperación probada
Las copias de seguridad verificadas y la recuperación probada son el seguro de vida de tu seguridad de la información: si algo falla, puedes volver atrás sin perder información confidencial ni datos sensibles de clientes. Combina backups cifrados con la regla 3-2-1 (varias copias en medios distintos y una externa/inmutable), separa credenciales de copia de las de producción y prueba restauraciones con regularidad para confirmar que los datos se recuperan íntegros y a tiempo. Define objetivos claros: RTO (tiempo máximo aceptable con el sistema caído, por ejemplo “2 horas”) y RPO (cuánta información puedes perder como máximo, por ejemplo “hasta 15 minutos”); documenta qué se respalda, dónde y quién accede (solo usuarios autorizados), y registra cada test de recuperación. Así conviertes la “copia” en recuperación garantizada, reduces tiempos de caída y proteges la información crítica sin frenar la operación.
Buenas prácticas:
- 🛡 Aplica la regla 3-2-1 (3 copias, 2 medios, 1 off-site) y una copia inmutable.
- 🛡 Haz pruebas de restauración mensuales (no basta con “copiar”).
- 🛡 Define RTO/RPO por sistema y prioriza información crítica.
7. Controles de seguridad de la información: registros y monitoreo con alertas
Los controles de seguridad de la información se apoyan en registros y monitoreo efectivos bien organizados. Centralizar eventos en un SIEM —accesos, cambios de permisos, creación/borrado de cuentas, descargas inusuales en carpetas con datos confidenciales— permite configurar alertas útiles basadas en riesgo; si alguien intenta acceder fuera de horario, extraer grandes volúmenes o modificar políticas, el sistema avisa o bloquea la acción. Unido a una gestión de logs adecuada —quién hizo qué y cuándo, en nube, aplicaciones y endpoints— y a reglas claras de respuesta —investigar, contener y notificar si aplica—, garantizas que solo usuarios autorizados mantengan acceso, que cada evento quede trazable y auditable, y que cualquier anomalía en tus sistemas informáticos se detecte a tiempo sin frenar la operación.
Buenas prácticas:
- 🛡 Centraliza logs en un SIEM o solución equivalente (nube/híbrida).
- 🛡 Define reglas de alerta para accesos sospechosos, cambios en información confidencial, picos de tráfico o conexiones externas inusuales.
- 🛡 Documenta controles de seguridad y privacidad de la información y revísalos mensualmente.
8. Seguridad en la nube y repositorios internos
La seguridad en la nube es un trabajo de responsabilidad compartida —el proveedor protege la plataforma y tú defines la configuración y los datos—. Para asegurar que cumples con tu parte el enfoque es simple. Por un lado, solicita MFA en consolas y cuentas clave, mínimo privilegio y acceso condicional para que solo entren usuarios autorizados desde dispositivos confiables. Por otro lado, activa versionado y bloqueo de borrado para recuperar archivos ante fallos o eliminaciones accidentales y supervisa la exposición accidental —enlaces públicos, buckets o carpetas abiertas— con alertas que se corrigen de inmediato. Si alguien intenta descargar información confidencial desde un equipo no gestionado, deja que DLP/CASB ponga límites; y que cada acción administrativa quede registrada y auditable. Con esta base, tus datos sensibles mantienen un nivel de protección coherente en todos los sistemas informáticos.
Buenas prácticas:
- 🛡 Habilita MFA, aplica mínimo privilegio y acceso condicional.
- 🛡 Activa versionado y bloqueo de borrado en repositorios/buckets.
- 🛡 Usa DLP/CASB y registra/audita cada acción administrativa.
9. Retención y destrucción segura de datos
La retención y destrucción segura de datos empieza por decidir cuánto tiempo conservar cada categoría —información confidencial, datos sensibles, registros operativos— según requisitos legales y de negocio. Luego se deben automatizar esas reglas en sistemas y copias de seguridad para que caduquen a tiempo. Cuando un dato llega a “fin de vida”, se elimina con borrado seguro o destrucción física con certificado, y el proceso queda limitado a usuarios autorizados y totalmente trazable —quién solicitó, qué se borró, cuándo y cómo—. Al mismo tiempo, se evitan “copias sombra” con políticas de versionado, legal holds bien documentados y control sobre repositorios secundarios; el resultado es menos superficie expuesta y cumplimiento verificable, sin convertir la limpieza de datos en un freno para la operación.
Buenas prácticas:
- 🛡 Establece políticas de retención por tipo de dato (cliente, contrato, log).
- 🛡 Automatiza borrados en sistemas y backups.
- 🛡 Certifica destrucción física de soportes al final de vida.
10. Gestión de incidentes, terceros y política de seguridad de la información (SGSI)
Para que la seguridad funcione en la vida real necesitas tres piezas que se hablen entre sí: un procedimiento de incidentes claro, una gestión responsable de terceros y una política de seguridad que marque el rumbo. Todo eso vive dentro de un SGSI —Sistema de Gestión de la Seguridad de la Información— que, en versión ligera, no es más que un ciclo sencillo de riesgos, controles, métricas y revisión periódica. Es decir: decides qué puede salir mal, aplicas controles razonables, mides si funcionan y, cada trimestre, ajustas.
En incidentes, el flujo debe estar escrito y ensayado: detectar, contener, erradicar, recuperar y aprender; con responsables, tiempos y criterios de notificación a clientes y autoridades cuando corresponda. Con terceros, pide lo básico (cláusulas de seguridad y privacidad, tiempos de respuesta, derecho de auditoría) y limita su alcance con mínimo privilegio, accesos temporales y registro de actividades. La política de seguridad de la información reúne las reglas de uso aceptable, clasificación y tratamiento de datos, control de accesos, retención/destrucción y respuesta a incidentes; la dirección la aprueba, los equipos la aplican y el SGSI la mantiene viva con métricas simples (tiempo de respuesta, incidentes cerrados, hallazgos a proveedores). Así, tus procesos quedan claros, las decisiones son trazables y la operación sigue su curso sin sobresaltos.
Buenas prácticas:
- 🛡 Define un procedimiento de gestión de incidentes de seguridad de la información.
- 🛡 Documenta una política de seguridad y privacidad de la información (roles, contacto 24/7, criterios de notificación).
- 🛡 Evalúa proveedores (DPA/contratos, cláusulas de seguridad, pruebas SOC/ISO) y revisa anualmente.
Preguntas frecuentes de la seguridad de la información
¿Cuál es la diferencia entre ciberseguridad y seguridad de la información?
La seguridad de la información abarca la protección del dato en cualquier formato (digital o físico) a lo largo de su ciclo de vida, garantizando confidencialidad, integridad y disponibilidad mediante controles organizativos, físicos y técnicos. La ciberseguridad se centra exclusivamente en el entorno digital (redes, sistemas y aplicaciones) y en amenazas informáticas como malware, phishing o DDoS, por lo que es un subconjunto dentro de la primera.
¿Cuáles son los riesgos comunes de la seguridad de la información?
Los riesgos de seguridad de la información no vienen solo de ataques externos: también surgen de errores humanos, configuraciones incorrectas y fallos físicos.
- Amenazas lógicas (ataques digitales)
- Vulnerabilidades humanas
- Contraseñas débiles o reutilizadas; ausencia de MFA.
- Errores humanos (adjuntar archivos por error, destinatarios equivocados).
- Amenazas internas (intencionales o accidentales) por usuarios con permisos excesivos.
- Problemas de configuración y proceso
- Nube mal configurada: buckets/carpetas públicos, claves expuestas.
- Sistemas y software sin parchear: vulnerabilidades conocidas sin corregir.
- Permisos incorrectos: falta de mínimo privilegio y acceso técnico sin control.
- Falta de DLP o controles de compartido: enlaces públicos y fugas por correo electrónico.
- Riesgos físicos y de disponibilidad
- Robo o pérdida de equipos (portátiles, móviles, discos externos).
- Desastres (incendios, inundaciones, cortes de energía) sin copias de seguridad ni plan de recuperación.
- Acceso físico no autorizado a salas, racks o archivos en papel.
- Gobierno y cumplimiento
- Ausencia de políticas (seguridad, retención, destrucción segura).
- Terceros sin controles adecuados (proveedores con acceso a información crítica).
- Falta de monitoreo y registros: no hay trazabilidad ni alertas útiles.
¿Cuáles son los 4 pilares de la seguridad de la información?
Los cuatro elementos de la seguridad de la información más aceptados son:
- Confidencialidad: solo usuarios autorizados acceden a la información. Se logra con control de acceso, MFA y cifrado para proteger la información almacenada.
- Integridad: los datos no se alteran ni corrompen sin autorización. Se refuerza con controles de cambios, validaciones, hashes y registros de modificación.
- Disponibilidad: la información y los sistemas están operativos cuando se necesitan. Se asegura con backups, redundancia, monitoreo y planes de continuidad.
- Trazabilidad/Responsabilidad: cada acción queda registrada y auditable (logging/monitoring, autenticación y no repudio), permitiendo investigar incidentes y cumplir normativas.
¿Qué es un plan de seguridad de la información?
Un plan de seguridad de la información es la hoja de ruta operativa que define cómo una organización protege su información confidencial y datos sensibles de principio a fin. Traducido a lo cotidiano: fija objetivos, alcance (qué datos y sistemas), roles y responsables, y los controles de seguridad de la información necesarios para garantizar confidencialidad, integridad y disponibilidad; además, establece métricas para comprobar que funciona y tiempos de respuesta cuando algo falla.
Incluye, como mínimo: política de seguridad de la información (reglas y uso aceptable), procedimientos (accesos con MFA y mínimo privilegio, cifrado, copias de seguridad, DLP, parches), y gestión de incidentes (detectar, contener, notificar y aprender).